425 mujeres cafeteras en Caldas están cambiando su forma de cocinar — y detrás hay una lección para toda Colombia

Un proyecto que nació hace más de 12 años con la idea de sembrar árboles hoy está transformando cocinas, pulmones y vidas en 23 municipios cafeteros.

No fue una política de escritorio. Fue una idea de las propias mujeres.

Hace más de 12 años, un grupo de mujeres caficultoras caldenses propuso impulsar acciones de reforestación y cuidado del medio ambiente en sus territorios. Con el tiempo, esa semilla evolucionó gracias a la articulación con aliados del sector público y privado, que vieron la posibilidad de trabajar también en el empoderamiento económico y social. Así nació Mujeres Cafeteras Sembrando Sostenibilidad, uno de los proyectos de base rural más robustos del Eje Cafetero.

Hoy, la Etapa 8 de ese proyecto acaba de cerrar con resultados que hablan solos. Más de 425 mujeres cafeteras de zonas rurales de Caldas fueron impactadas directamente: 100 hogares avanzaron en el proceso para acceder a estufas ecoeficientes, se vincularon 48 emprendimientos liderados por mujeres y se sembraron 56.000 árboles para proteger los recursos hídricos del territorio.

Todo esto, gracias a una inversión de $926.629.286 y al trabajo articulado de 38 aliados estratégicos, entre ellos la Gobernación de Caldas, CHEC Grupo EPM, las Cooperativas de Caficultores y 23 alcaldías municipales.

La estufa como punto de partida

Las estufas ecoeficientes reducen el gasto de leña hasta en un 40% y están diseñadas para emitir un 70% menos de gases y contaminantes al aire. Pero el impacto real no es solo ambiental: es en el cuerpo de quien cocina todos los días.

Los fogones de leña tradicionales generan niveles de humo que afectan el sistema respiratorio de las mujeres y sus hijos de forma crónica y silenciosa. Cambiar ese fogón no es un gesto simbólico. Es una decisión de salud pública.

El municipio de Neira fue el punto de partida de la jornada de entrega, y el proceso continuará progresivamente en departamento, incluyendo municipios como Aguadas, Anserma, Chinchiná, Filadelfia, Palestina, Riosucio, Salamina, Samaná, Supía, Villamaría y Viterbo, entre otros.

Tres frentes, un solo territorio

Lo que hace poderoso a este modelo es que la estufa no llega sola. El proyecto opera sobre tres ejes simultáneos.

En lo económico, se realizó la primera feria de emprendimientos Mujer y Café en Chinchiná, que reunió a 67 emprendedoras de 25 municipios del departamento con productos que van desde cafés especiales hasta cosméticos elaborados a base de café.

En lo social, más de 370 mujeres participaron en procesos de formación en prevención de violencias, habilidades blandas y gestión emocional.

Y en lo ambiental, las 56.000 árboles sembrados no son un número de marketing: son cuencas protegidas en un departamento cuya economía depende del agua tanto como del café.

La lección para Colombia

Este modelo caldense —articulación público-privada, enfoque de género, tecnología apropiada y acompañamiento real— es exactamente lo que el programa nacional «Estufas que Transforman: Colombia Cero Humo» del FENOGE necesita replicar. Caldas ya figura como uno de los departamentos priorizados por ese programa, con más de 1.000 hogares en proceso de beneficiarse.

La diferencia entre una política que transforma y una que solo se anuncia está en quién la ejecuta y cómo. Innsolutions trabaja precisamente en ese puente: entre la tecnología ecoeficiente y las comunidades rurales que necesitan más que una estufa nueva — necesitan acompañamiento, seguimiento y una visión de largo plazo.

La novena etapa del proyecto comenzará el 1 de abril de 2026, con el propósito de ampliar el número de mujeres vinculadas y consolidar los procesos productivos, sociales y ambientales impulsados en el campo caldense.

Caldas ya encontró el camino. El resto del país está tomando nota.

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